Un término que actualmente tiene mucho auge junto con el de Arquitectura Sustentable, es el de Arquitectura Bioclimática y en consecuencia se ha utilizado para comercializar una serie de productos y sistemas orientados al ahorro de energía y a mantener un ambiente confortable al interior de una edificación. Pero…qué es en realidad la bioclimática?. Bioclimática es un neologismo que hace referencia al uso de sistemas naturales (bios, de vida, vivo) para controlar la temperatura del ambiente y crear así un entorno más confortable.

Lo contrario al uso de sistemas naturales para climatizar edificaciones es lo que se le denomina el “clima artificial” el cual emplea sistemas de enfriamiento, calefacción y ventilación para modificar la temperatura al interior de un determinado espacio arquitectónico. Éstos sistemas emplean energía para generar cambios en el aire que reciben para volverlo a emitir con una temperatura más agradable, ésta energía puede obtenerse a base del suministro eléctrico o de algún tipo de combustible, lo cual genera ciertamente un impacto en el medio ambiente, al gastar recursos energéticos que se podrían emplear en aplicaciones más productivas.

Antes de continuar es importante mencionar que los sistemas bioclimáticos en la mayoría de los casos son coadyuvantes de los sistemas artificiales de climatización, ya que son de una gran ayuda para hacerles trabajar con una mayor eficiencia. En algunos lugares los climas muy extremosos obligan a emplear medios artificiales de climatización, mientras que en otros lugares sólo basta con aplicar un buen diseño bioclimático para obtener espacios confortables. La arquitectura bioclimática funciona bajo tres principios que aprovechan el entorno natural y son los siguientes:

  • Aislamiento Térmico
  • Asoleamiento
  • Ventilación

Aislamiento Térmico

Sin duda la solución más sencilla para protegernos del frío es envolver nuestro cuerpo en una manta o cobija, una pieza de material textil, que no precisa de ninguna fuente de energía externa para funcionar y calentarnos. La verdad es que lo que nos calienta no es en sí este material sino el calor corporal, la energía que emite nuestro propio cuerpo, que la cobija retiene y aísla, es decir, que es un aislante térmico. De igual manera trabajan los aislantes térmicos, evitando que el calor, o el frío que hay en un determinado espacio se disipen, éstas radiaciones térmicas pueden ser producidas por fuentes tanto naturales como artificiales, dependiendo del resultado que deseemos.

Desde la "época de las cavernas" el ser humano conoció las ventajas de los aislantes térmicos que se aplican en la arquitectura bioclimática actual (De Izq. a Der. Vivienda Semi-Enterrada, aislamiento de una cubierta con fibra de vidrio y panel compuesto de espuma de poliuretano, de gran capacidad aislante)
Desde la “época de las cavernas” el ser humano conoció las ventajas de los aislantes térmicos que se aplican en la arquitectura bioclimática actual (De Izq. a Der. Vivienda Semi-Enterrada, aislamiento de una cubierta con fibra de vidrio y panel compuesto de espuma de poliuretano, de gran capacidad aislante)

Los aislantes térmicos para la construcción se aplican en una variedad de presentaciones y pueden ir desde materiales y componentes con características naturales de aislamiento (tales como madera, adobe, piedra, etc.) hasta aplicaciones de paneles, membranas y recubrimientos de diversos materiales con una alta resistencia térmica (tales como plásticos, papel y otras fibras). Éstos materiales se colocan en superficies tales como muros externos y cubiertas para aislar el interior del exterior, por ejemplo en climas fríos, evitando que escape el calor que producen nuestros propios cuerpos y las actividades que realizamos al interior de un espacio arquitectónico, mientras que en climas cálidos los aislantes térmicos ayudan a evitar que ingrese el calor exterior que proviene de las áreas con mayor asoleamiento.

Asoleamiento

El frío, el calor y la humedad se encuentran presentes en nuestro medio ambiente a través de diversas fuentes, que crean entornos climáticos diversos, más o menos confortables. Incluso con el movimiento de las estaciones del año, es posible aprovechar los diversos medios naturales para crear un clima agradable al interior de nuestras edificaciones. Para crear espacios más cálidos y secos se puede aprovechar el calor y la luz del sol empleando diseños eficientes de ventanas y tragaluces que permitan una mejor entrada y por más horas durante el día.

Ejemplos de diseño de fachadas y cubiertas que con sus ángulos aprovechan la luz del sol cuando es necesario y que cuando se requiere una temperatura más fresca bloquean también la radiación solar
Ejemplos de diseño de fachadas y cubiertas que con sus ángulos aprovechan la luz del sol cuando es necesario y que cuando se requiere una temperatura más fresca bloquean también la radiación solar

Mientras tanto para crear espacios más húmedos y frescos es importante emplear elementos naturales (árboles) o artificiales (techumbres, partesoles, etc.) para reducir la radiación solar y procurar la cercanía de cuerpos de agua que también pueden ser naturales o artificiales. Así mismo, los diversos espacios arquitectónicos pueden orientarse de una determinada forma de acuerdo a sus necesidades particulares de temperatura, la cual varía de acuerdo a la estación del año y hora del día en que nos encontremos.

Ventilación

El viento en nuestro entorno natural tiene la importante función de renovar el aire y transportar las distintas masas térmicas, lo que contribuye a crear un ambiente más agradable, saludable y fresco, por lo que siempre es necesario considerar en cualquier construcción la instalación de aberturas de ventilación o ventanas que puedan abrirse y así poder renovar la totalidad del aire contenido en un espacio cerrado, cada cierto tiempo, manteniéndolo en una circulación constante, incluso en climas fríos, donde el calor generado al interior de un espacio cerrado puede aumentar el consumo de oxígeno, reduciendo así la calidad del aire incluso a niveles peligrosos para la vida humana.

Se han ideado diversos sistemas de ventilación cruzada que también aprovechan no sólo el movimiento del aire, sino su excelente capacidad para ser también un aislante térmico, creando lo que se denomina cámaras o colchones de aire entre dos muros o dos cubiertas, que al poner el aire en circulación evitan el paso tanto del frío como del calor de un lado a otro de acuerdo al efecto deseado.

En conclusión los principios de la arquitectura bioclimática se pueden aplicar a edificaciones de toda clase de estilos arquitectónicos, sin pasar por alto el hecho de que muchas arquitecturas tradicionales a lo largo y ancho del mundo tuvieron como prioridad el aprovechamiento del medio natural, característica que muchas veces se ha perdido en la arquitectura moderna que con su amplio uso del vidrio y el metal, crea edificaciones que son poco eficientes energéticamente y deben de emplear constantemente sistemas de climatización artificiales. Por el contrario el uso de técnicas de arquitectura bioclimática puede ser barato y accesible para la mayoría de las personas.

Fuentes

  • Arredondo, Celia “Manual de Vivienda Sustentable” Trillas, México, 2013

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