La psicología del color es una rama muy interesante del diseño que evalúa las reacciones mentales de las personas al encontrarse con objetos de un color determinado. Para entender su funcionamiento es primeramente necesario entender qué es lo que origina que los objetos tengan un determinado color y porqué nuestros ojos y nuestro cerebro lo interpretan de determinada manera. Todo lo que nuestros ojos perciben es luz, en diferentes intensidades y longitudes de onda, lo que determina que nuestro cerebro interprete la visión de uno u otro color. La intensidad de un color sobre otro depende de su longitud de onda, los colores más intensos y encendidos tienen longitudes de onda más altas, mientras que los colores más oscuros y apagados tienen longitudes de onda más bajas. En la noche, al reducirse la cantidad de luz que nuestros ojos reciben se reducen también las longitudes de onda provocando que todos los colores se vean “apagados” o en tonos más grisáceos.

Espectro de colores visible para el ojo humano y comportamiento de la longitud de onda asociado a emociones en uno y otro lado del espectro

Sin embargo la visión es más que solo percibir la luz que emite nuestro entorno, una vez que nuestros ojos perciben una determinada información, nuestro cerebro la procesa teniendo en cuenta una serie de factores que pueden asociar lo que vemos a recuerdos, emociones, sentimientos, situaciones y objetos. Un color encendido y una longitud de onda muy larga nos hará reaccionar de una manera muy distinta a como reaccionamos al ver un color apagado y que tenga una longitud de onda más corta. Éste factor es muy importante dentro de los espacios arquitectónicos, pues no todos los espacios se emplean para las mismas actividades ni tienen el mismo objetivo, por lo que su diseño no sólo debe ser capaz de auxiliar físicamente al usuario para las actividades a desarrollar, sino que debe de ubicarlo en una determinada “sintonía” despertando en el las emociones y los pensamientos acordes. Y una forma de lograrlo, es empleando la luz y el color.

Obras del Arq. Ricardo Legorreta donde se aprecia el uso del color para diferentes contextos (De Izq. a Der. Fachada del Hotel Camino Real, Interior del Hotel Camino Real, Papalote Museo del Niño)

Temperatura del Color

Un modo fácil de agrupar los colores para un uso práctico es por su “temperatura”, la cual nuestros ojos perciben de acuerdo a la longitud de onda, entre más larga sea ésta percibiremos un color como más cálido y entre más corta lo percibiremos como más frío.

  • Los colores cálidos, tales como el rojo, el amarillo o el naranja en tonalidades encendidas, se les asocia con la vitalidad, la energía, la fuerza, la calidez y el movimiento. Por ello son indicados para espacios en donde se busca llamar a las personas a actuar, a entrar, a estar activas. Por el contrario se debe limitar su uso en espacios donde se requiera estar relajado o donde se tomen decisiones, ya que estos colores también incitan al conflicto.
  • Los colores fríos, tales como el morado, el azul o el café en tonalidades apagadas, se les asocia con la calma, la serenidad, la reflexión, la inteligencia y la melancolía. Por ello son indicados para espacios donde se espera que las personas se encuentren tranquilas, puedan pensar y relajarse. Por el contrario se debe limitar su uso en espacios donde sea necesario que las personas estén activas y alegres, ya que un uso excesivo de estos colores puede provocar apatía y tristeza.
  • Los colores neutros, tales como el gris, el blanco o el café en tonalidades claras actúan como comodín y como punto de combinación entre los colores fríos y cálidos haciendo los contrastes mas armoniosos, por ello son los colores más recomendados en superficies muy grandes y que ayudan a focalizar mejor la atención precisamente en los detalles que presentan los colores de tonalidades más extremas.

Asociación de las emociones al color

La percepción del color se integra básicamente en base a la energía y luminosidad que irradia, y en base también a la asociación emocional que tienen las personas a ciertos colores. Esta asociación emocional es mucho más compleja ya que se basa en consideraciones culturales y sociales que son más bien empíricas, por lo que pueden llegar a variar en diferentes entornos. Sin embargo hay consideraciones universales sobre la percepción del color que funcionan bien en la mayoría de los casos, he aquí algunos ejemplos.

  • El rojo se asocia universalmente a la pasión, a la emoción, a lo cálido y también a lo comestible. Mientras que en occidente también se asocia mucho con lo sensual y lo prohibido, en oriente se asocia con la suerte y la felicidad. Por ello se recomienda su uso en espacios comerciales, deportivos y que tengan que ver con la actividad. En cambio no es recomendable su uso en espacios donde se necesite descansar o estar tranquilo, como pueden ser dormitorios, hospitales u oficinas.
  • El amarillo se asocia universalmente a la alegría y la vitalidad. Tiene asociaciones culturales muy distintas, mientras que en occidente se asocia con la seguridad y la precaución, en oriente se llega a asociar con lo nutritivo y lo sagrado. Tiene diferentes usos de acuerdo a sus tonalidades, en tonalidades encendidas se recomienda su uso en espacios relacionados con la comida, mientras que en tonalidades más suaves se recomienda ampliamente su uso en espacios donde se requiera concentración, por ejemplo en oficinas y escuelas.
  • El verde se asocia universalmente a la naturaleza, es por ello que también se le relaciona con la salud, la ecología y la vida. Su amplio rango de tonalidades lo vuelve un color muy versátil ya que a pesar de estar en tonalidades cálidas puede proyectar calma y en tonalidades frías puede proyectar vitalidad. Puede usarse en una gran variedad de espacios arquitectónicos incluyendo dormitorios y espacios abiertos, sin embargo su uso no es muy recomendable en espacios relacionados con la comida ya que se suele asociar con la caducidad.
  • El azul está asociado a la parte espiritual y emocional del ser humano, también es un color muy versátil, pues en tonalidades encendidas simboliza tecnología, confianza e inteligencia, mientras que en tonalidades claras y apagadas simboliza calma, paz y serenidad. Por su asociación con la inteligencia se recomienda su uso en espacios de trabajo y entretenimiento, sin embargo también es un color que se asocia con la tristeza y la apatía por lo que no se recomienda su uso en espacios donde éstos factores alteren la alegría o la productividad.
  • El naranja se asocia a la vitalidad, la amabilidad y la calidez. Es recomendable para hacer más cálidos los espacios fríos mientras que en espacios cálidos o con muchas ventanas puede llegar a ser contraproducente. Se recomienda su uso en cocinas y en espacios públicos donde las personas conviven, mientras que no es muy recomendable en espacios donde se requiera solemnidad y orden.
  • El morado se asocia con la elegancia y la sofisticación, recomendándose su uso en espacios donde se desea crear una atmósfera de éstas características. Su asociación tiene motivos culturales muy arraigados, pues en la antigüedad era un color muy costoso y difícil de conseguir, sobre todo en textiles, por lo que solo las personas de la realeza o de la alta sociedad podían vestir con él. Es un color muy fuerte y dominante por lo que se recomienda dosificar adecuadamente su uso, pues en cantidades excesivas inspira apatía y melancolía.
  • El rosa es comúnmente asociado a lo femenino y delicado y por ende también se asocia con lo dulce y lo tierno. En tonalidades claras se recomienda su uso en espacios de descanso y relajación, mientras que en tonalidades más fuertes se recomienda su uso en espacios comerciales y en elementos que sea necesario destacar. No se recomienda su uso en lugares donde se requiera concentrarse mucho.
  • El café es comúnmente asociado a lo tradicional, a lo confiable y a lo rústico. Es un color cuya mayoría de tonalidades son neutras por lo que combina con un amplio espectro de colores, por lo cual es muy empleado en materiales de construcción, lo que lo hace idóneo para recubrir grandes superficies, sobre todo en sus tonalidades más claras. Se recomienda su uso en espacios comunes tales como circulaciones, pero no es recomendable usarlo en exceso, sobre todo en tonalidades fuertes, ya que también se asocia con la suciedad.
  • El gris simboliza el equilibrio y la estabilidad, al ser una combinación entre el blanco y el negro que son extremos opuestos, por lo que es ampliamente recomendado su uso en espacios donde se requieran pocas distracciones y donde se necesite concentrarse, como lo pueden ser fábricas, talleres y oficinas. Por el contrario no se recomienda su uso en espacios donde se realicen actividades de entretenimiento o asociadas a la comida, ya que genera apatía, tristeza y aburrimiento.
  • El negro simboliza la elegancia, el vacío, la fuerza y el poder. Por ser la ausencia total de luz en occidente también simboliza la muerte y la maldad, mientras que en oriente tiene simbolismos muy distintos, representando la confiabilidad, la niñez y lo común. Se recomienda su uso en bajas cantidades para destacar y crear espacios elegantes, no se recomienda su uso en superficies muy grandes o en espacios cerrados, pues crea una sensación de pesadez.
  • El blanco es el color neutro por excelencia, transmite paz, tranquilidad, amplitud y limpieza. Por ser la unión de todos los colores, es la representación de la luz pura. Es por ello el color más recomendado en todos los espacios arquitectónicos, pues crea la sensación de que son amplios, limpios y funcionales; cualidades que son esenciales para su buen funcionamiento. Además su condición de ser la unión de todos los colores le permite reflejar y combinarse con cualquier otro color haciendo que se perciba mejor, lo que lo hace muy recomendable también para grandes superficies. Solamente no se recomienda su uso por razones estéticas en superficies muy propensas a acumular suciedad.

Por último aconsejamos para aplicar la psicología del color de una manera adecuada, el uso de una actitud reflexiva y abierta, los distintos materiales, acabados y texturas juegan también un papel muy importante en la percepción de los colores y en las emociones que éstos despiertan. Por ello es importante desde las primeras etapas del diseño arquitectónico considerar cuáles son las emociones que se busca despertar en el usuario de una edificación y cuál es la disposición mental que debe tener al realizar una actividad en su contexto. Sabemos que de éste tema siempre parte un análisis muy amplio por lo que invitamos a nuestros lectores a externar sus dudas y comentarios al respecto.

Fuentes

3 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *