La metodología del diseño es una serie de lineamientos empleados para crear a partir de una serie de necesidades un proyecto arquitectónico que las pueda resolver. Obviamente cada arquitecto, despacho o constructora tienen métodos de trabajo que difieren en ciertos aspectos pero que coinciden en muchos otros a la hora de crear un programa arquitectónico que se traduzca en un proyecto. La comprensión de ésta metodología, permitirá a cualquier persona que solicite un encargo arquitectónico, formular preguntas inteligentes y mejorar la comunicación con el arquitecto encargado que comprenderá mejor las necesidades y expectativas de su cliente.

La metodología de diseño para cualquier tipo de proyecto arquitectónico, se divide a grandes rasgos en tres etapas que se denominan: diagnóstico, análisis y síntesis. El objetivo de cada una de éstas etapas es recabar la información necesaria para darle forma a un anteproyecto arquitectónico, el cual se podrá ir perfeccionando hasta generar los planos necesarios para crear una obra arquitectónica a la medida de las necesidades del solicitante.

Etapa de diagnóstico

Todo proyecto arquitectónico surge de una necesidad que no ha sido cubierta aún, puede ser la de un nuevo espacio arquitectónico, o la de renovar un espacio existente o la de adaptar un espacio existente para un nuevo uso. Para entender cuál es la necesidad que el nuevo proyecto arquitectónico debe cubrir, se debe recabar la siguiente información:

  • En qué lugar (zona, ciudad, estado y país) se ubicará el proyecto, con qué servicios se deberá contar (electricidad, agua, gas, drenaje, telecomunicaciones, etc.), que grado de urbanización tiene la zona, que calles y avenidas son las más cercanas y de qué nivel económico son quienes habitan el lugar.
  • Topografía del terreno (en el caso de un proyecto nuevo) o un levantamiento arquitectónico de las construcciones que ya existan (en el caso de un proyecto de ampliación o remodelación), cuántos metros cuadrados tiene el terreno y cuáles son sus medidas.
  • Cuál es el clima dominante en la zona, que partes del terreno reciben un mayor asoleamiento, que tan fuertes y en que direcciones son los vientos dominantes, que tipo de vegetación crece en el lugar.
  • Con qué recursos económicos se cuenta para la realización del proyecto, si se hará con algún tipo de financiamiento o si se deberá realizar la obra por etapas con el fin de distribuir gastos.
  • Qué objetivos busca cubrir el solicitante del proyecto y también que objetivos quiere lograr el arquitecto para satisfacer al solicitante.
  • Cuáles son los gustos particulares del solicitante que quisiera ver plasmados en el proyecto (por ejemplo que estilo arquitectónico o artístico es de su agrado o qué tipo de espacios le gustaría más tener)
  • Qué características tienen las construcciones circundantes, cuál es la legislación que aplica en la zona y si es una zona en la que aplique algún tipo de legislación especial (si es un área natural protegida, zona de patrimonio histórico, zona de acceso controlado, etc.)
  • Características de los usuarios o habitantes del futuro proyecto (afluencia esperada, edad, perfil socioeconómico, escolaridad)

Toda ésta información deberá servir de complemento a un primer planteamiento de las necesidades del proyecto, normalmente el cliente cuando ya acude con un arquitecto tiene en mente que funciones o que capacidad debe de tener el proyecto que desea solicitar; es entonces la labor del arquitecto empezar a transformar esta información en las ideas de un proyecto que cubra satisfactoriamente estas necesidades. Pero antes de proceder a la siguiente etapa, queda un procedimiento que si bien no es obligatorio, puede ayudar a tener una mejor idea sobre cómo deberá de ser el proyecto arquitectónico.

Análisis de elementos similares

Una vez que se han comprendido las necesidades del cliente, tanto el cliente como el arquitecto se pueden dar a la tarea de buscar proyectos y edificaciones que de preferencia ya se hayan terminado y cuya funcionalidad ya haya sido probada con el fin de obtener ideas más objetivas, es importante recalcar que de ninguna manera se busca plagiar o copiar ideas de otras construcciones, sino hacer un análisis de cómo han funcionado, en que cosas han destacado y en qué cosas se podrían mejorar. También en esta etapa se puede obtener una mejor información sobre soluciones sistemas constructivos, mobiliario y equipo que se han empleado en proyectos similares y que puedan tener utilidad para el futuro proyecto. Normalmente a partir de ésta etapa es en la que se logra enfocar mejor la inspiración para comenzar el nuevo diseño.

Etapa de análisis

En ésta etapa, con la información y antecedentes ya recabados se pueden crear dos importantes elementos que harán que el proyecto arquitectónico comience a tomar forma, el primero de ellos es el concepto arquitectónico y el segundo pero no menos importante es el programa arquitectónico. Dependiendo de la manera de trabajar de cada arquitecto se pueden realizar en distinto orden y prioridad ambos elementos. El programa arquitectónico es un documento muy importante, pues en él se expresan con datos concisos las características que deberán tener los espacios arquitectónicos, haciendo hincapié en las siguientes características:

  • Tamaño y forma del mobiliario y equipo a emplear
  • Anchura de las circulaciones necesarias
  • Necesidades de iluminación y ventilación natural de cada espacio
  • Afluencia esperada

El concepto arquitectónico puede ser una forma de inspiración libre (inspiración formalista) o centrado en satisfacer las necesidades del programa arquitectónico sin tener en cuenta alguna forma en particular (inspiración funcionalista), en su realización se llevan a cabo numerosos bocetos que permitirán determinar la forma en que podrán empezar a dibujarse los planos, puede partir de una hipótesis bastante elaborada o ser producto de la improvisación. Esta hipótesis servirá también para definir otros elementos tales como el concepto estructural (que tipo de materiales y estructuras se adaptan mejor a la forma) y la adaptación de la hipótesis al entorno, en donde se hace un análisis de que conflictos, restricciones y potencialidades podrá tener el diseño planteado.

Tanto el programa arquitectónico como el concepto arquitectónico entonces se empiezan a combinar empleando para ello diagramas de relaciones y diagramas de espacios, donde se empezará a ver como se relacionan unos con otros y entonces irá tomando forma la distribución interior, que hasta este punto seguirá siendo en la forma de bocetos y croquis todavía sin medidas muy concretas.

Etapa de síntesis y creación de anteproyecto

Con un programa arquitectónico ampliamente analizado y con una propuesta formal ya generada entonces se procede a la creación de diversos bocetos con medidas, en ésta etapa se puede realizar tanto el diseño con herramientas de dibujo tradicional como con sistemas informáticos, pues se trata de plasmar con medidas ya más precisas los espacios arquitectónicos proyectados, en ésta etapa también se distribuye el espacio dentro del terreno considerando las variables analizadas durante su diagnóstico, con lo cual toma forma el anteproyecto, el cual es presentado al cliente con el fin de que se vayan tomando las medidas necesarias para crear un proyecto arquitectónico definitivo que pueda ser construido.

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