Es una queja constante de las personas que están por adquirir o mudarse a una nueva vivienda, lo poco espaciosas que se han vuelto en relación a sus antecesoras. Los cambios sociales y económicos que nuestra civilización ha experimentado en las últimas décadas, también se han visto reflejados en la forma en que habitamos y coexistimos en nuestras ciudades. Éstos cambios no sólo se encuentran motivados por la economía que ha deteriorado el poder adquisitivo de la gran mayoría de la población, o por el crecimiento desmedido de ésta que ha provocado una rápida expansión de las ciudades .

La reducción de los espacios habitables, paralela al aumento de su cantidad y capacidad también viene dada por el avance tecnológico, por los cambios en la vida social y laboral, sobre todo los relacionados con las dinámicas actuales de la vida familiar, donde es mayor el número de parejas sin hijos, de personas que viven solas, o simplemente de familias que tienen menos hijos.

Uno de los espacios que más a menudo es eliminado o se encuentra subutilizado en las viviendas actuales es el comedor, pues cada vez se dispone de menos tiempo para el consumo de los alimentos diarios, ademas de que ya son menos frecuentes en familias jóvenes las reuniones a las horas de comida, por lo que su lugar lo está suplantando el desayunador, anexo a la cocina. En cambio la cocina es un espacio que se ha tenido que adaptar para albergar un mayor espacio de despensa, ya que las personas suelen ir a comprar víveres con una menor frecuencia y en mayor cantidad.

El número y tamaño de las recámaras también ha variado mucho, pues depende directamente del tamaño de las familias que cada vez tienen menos hijos (sobre todo en el entorno urbano) o que los tienen más espaciados. Así mismo en zonas muy urbanizadas ha crecido mucho la necesidad de viviendas unipersonales o sólo para parejas, pues el tiempo y distancia de traslados ha motivado el crecimiento del fenómeno de los “conmuters”, personas que trabajan en una localidad y viven en otra distinta, o que viven y trabajan en puntos muy alejados dentro de la misma ciudad, y muchas veces prefieren contar con un dormitorio cerca de sus lugares de trabajo.

De ésta forma, pareciera que los cambios sociales y laborales avanzan a una velocidad mas rápida que la velocidad a la que la arquitectura y el diseño evolucionan, en consecuencia la mayoría de los arquitectos ha preferido crear proyectos que hagan que el usuario se tenga que adaptar a ellos y no a la inversa, que es lo que parece ser mas lógico, es decir, que el trabajo de los arquitectos siempre debe de crear proyectos que se adapten a las necesidades de los usuarios. Como siempre estamos abiertos a recibir sus opiniones sobre este tema, que más que ser de interés para el quehacer arquitectónico, debe ser de interés público, pues incide directamente en todas las actividades que realizamos como seres humanos.

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