Anteriormente ya habíamos explicado en otro artículo, cómo las creaciones artísticas y arquitectónicas pueden lucir de una manera completamente diferente a los ojos de personas con una formación profesional y una forma distinta de ver el mundo, como lo son todas las personas que no están relacionadas con la arquitectura, la visión de los que llamamos los “no-arquitectos”; llegando muchas veces esta visión al terreno de lo humorístico e irreverente, en aras de resumir el lenguaje arquitectónico a términos visualmente de más amplio conocimiento. Así los cubos se convierten en “cajas”, los círculos en “bolitas”, los cilindros en “botes” y en general todo objeto con forma y volumen se asocia a un objeto común y de amplio conocimiento popular.

Dentro de la cultura mexicana, el humor y el ingenio son un ingrediente fundamental de la vida diaria, que permea todos los aspectos de la existencia, desde los más triviales hasta los más solemnes y trascendentes; dando como producto una creatividad con gran sentido del humor, que no debe de ser tomada como una simple burla o irreverencia, sino como la representación del apropiamiento que la sociedad ejerce sobre la arquitectura que le rodea. Veamos pues algunos de los ejemplos más conocidos de éste fenómeno y un ejercicio visual de cómo éstas obras arquitectónicas coinciden formalmente con el objeto con que son apodadas.

1- “El Pantalón” (Torre Arcos Bosques, 1997)

blog64La Torre I del complejo Arcos Bosques, se encuentra ubicada en el desarrollo inmobiliario de Santa Fe, en la delegación Cuajimalpa al sur de la Ciudad de México. Ésta torre fue diseñada por el arquitecto Teodoro González de León a inicios de la década de 1990, con la colaboración de los arquitectos Francisco Serrano y Carlos Tejeda; y se convirtió muy pronto en uno de los principales emblemas de la zona y por ende en uno de los edificios más emblemáticos de la Ciudad de México, simbolizando el gran crecimiento inmobiliario que la metrópoli ha experimentado a partir de la década de los noventa.

En realidad la torre se compone de dos prismas rectangulares unidos por un tercero en la parte superior, lo que le confiere a la edificación una forma de arco o de puerta, que por la forma general del conjunto arquitectónico, más alta que ancha, hizo que muy pronto se le conociera de manera coloquial como “el pantalón”, al recordar una de éstas prendas extendidas. También la continuidad de sus fachadas que emplean un patrón cuadriculado para definir las ventanas, ayuda a reforzar este simbolismo al ser un patrón común en los estampados textiles.

2- “La Lavadora” (Corporativo Calakmul, 1997)

Otro edificio muy representativo de la zona de Santa Fe en la Ciudad de México, es el Corporativo Calakmul, una edificación de aires bastante futuristas por su amplia utilización de vidrio y piezas de concreto prefabricado, así como de una cuidada iluminación que ayuda a crear una atmósfera de monumentalidad y grandeza. El diseño elaborado por el arquitecto Agustín Hernández fue planteado como un juego de formas geométricas, a partir del cubo, el sólido tridimensional por excelencia, sobre el cual se ejercen varias sustracciones y yuxtaposiciones, aprovechando las propiedades reflejantes de la fachada de vidrio, lo que crea una interesante ilusión de una esfera flotando dentro de un cubo, aunque en realidad ambas estructuras estén unidas y la exterior proporcione funciones de aislamiento y soporte para la interior.

Y precisamente ésta característica, que a grandes rasgos crea a un sólido cúbico con aberturas circulares, aunado al uso de tonos blancos y grises; lleva a la mente de muchos observadores a asociar las formas arquitectónicas de ésta edificación con las de una lavadora de ropa de carga frontal, que al levantarse en medio de una explanada permite que pueda ser observada desde una gran distancia, convirtiéndose incluso en un referente geográfico para moverse dentro de la zona.

3- “La Licuadora” (Torre AXA, 1981)

blog66Ésta torre fue diseñada por el longevo arquitecto Pedro Ramírez Vázquez y actualmente sirve como sede para las oficinas de una compañía aseguradora, sin embargo para conocer la razón de su forma es necesario conocer su historia. Ésta edificación originalmente fue proyectada y construida para ser la sede de las oficinas centrales de la Compañía Mexicana de Aviación, en aquel entonces una de las mayores aerolíneas de Latinoamérica, por lo que su ubicación no se dio de manera fortuita, sino que responde a un punto geográfico en donde las aeronaves que se dirigen al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, giran para después hacer su aproximación en línea recta hacia la pista, la maniobra dentro del argot aeronáutico se le suele llamar “virando plaza”.

Por eso mismo se decidió darle a la edificación un simbolismo adecuado que se encontró en la forma de una torre de control, importante elemento arquitectónico que da guía a las aeronaves que maniobran en los aeropuertos. De ésta manera, los pasajeros pueden observar por la ventanilla de la aeronave, un hito simbólico de la aeronáutica que les da la bienvenida a la Ciudad de México. La base geométrica de todo el conjunto es un prisma cuadrangular que a medida que la altura aumenta crea una forma piramidal invertida, recordando la columna de soporte y la cabeza de una torre de control, sin embargo, al ser el resultado final de esta construcción geométrica una forma piramidal muy dominante, recuerda a la forma de un vaso de licuadora de tapa cuadrada, afianzándose de ésta manera dentro del imaginario popular con la forma de un objeto común omnipresente en el hogar.

4-“El Excusado” (Museo Soumaya, 2011)

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Caricatura titulada “El excusado más grande del mundo”, que parodia al Museo Soumaya y al empresario Carlos Slim (Dibujo autoría de BNKR Arquitectura)

Diseñado por el arquitecto Fernando Romero, el museo Soumaya fue nombrado así en memoria de Soumaya Domit, fallecida esposa del promotor y dueño de éste recinto cultural, el conocido multimillonario Carlos Slim Helú; quien es un gran admirador y coleccionista de la obra del escultor francés Auguste Rodin y posee una réplica en bronce de su afamada escultura “El Pensador”, la cual es la pieza principal y se encuentra en el vestíbulo principal del museo, el cual consiste en una estructura de cinco niveles recubierta por una fachada de paneles hexagonales de aluminio, cuya intención es evocar la forma básica de la mencionada escultura que representa a un hombre sentado apoyando su mentón sobre su puño en una actitud pensativa. Al reducir y simplificar el planteamiento formal de la escultura de “El Pensador”  se obtuvo un volumen que muchas personas han interpretado como una caja torcida o ligeramente aplastada, sin embargo, el imaginario popular ésta vez ha llegado a un nivel de interpretación más extremo de las formas de esta edificación.

Tanto la posición de la escultura de “El Pensador” que inspira las formas del concepto arquitectónico, la cual interpretada de forma jocosa, recuerda a una persona defecando, así como la forma de fachada curva y de cubierta plana de la edificación resultante asocian a ésta obra arquitectónica precisamente con ese mueble fundamental para satisfacer las necesidades fisiológicas del ser humano, un excusado, objeto que ciertamente tiene connotaciones tanto positivas como negativas; ciertamente un simbolismo fuerte para una edificación promovida por un personaje que por igual es ampliamente admirado y odiado por el pueblo mexicano.

A modo de conclusión seguramente existen muchos más ejemplos de cómo el imaginario popular adapta la visión de la arquitectura a objetos, formas y situaciones cotidianas, independientemente de si son o no del agrado de la mayoría de las personas, recibiendo sobrenombres con connotaciones tanto afectuosas como peyorativas. Invitamos a nuestros lectores a mencionar más ejemplos de éste tipo de edificaciones que forman parte de nuestra vida diaria.

Fuentes

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