El concepto de “estilo arquitectónico” tiene un significado muy distinto para los arquitectos y para el público en general, siendo para los primeros un concepto académico y para los segundos un concepto sobre tendencias. Es por ello que mientras en el ámbito académico de la arquitectura existan muy pocas obras de cada estilo definido (muchas veces se considera que un gran arquitecto tiene en sí un estilo propio y único), en cambio en el ámbito popular, existen miles si no es que millones de obras de cada estilo arquitectónico. De ello podemos concluir que los estilos arquitectónicos nacen académicamente, de unos pocos arquitectos que los crean y representan, y que ya después de un tiempo, estos estilos, ya sea por la moda o por otras variables sociales y culturales, son adoptados popularmente y entonces se reproducen de una manera comercial.

Normalmente un estilo arquitectónico que se populariza a tal nivel que se reproduce de manera comercial, se empieza a mezclar con los estilos ya presentes en el gusto popular, adquiriendo también los materiales, técnicas constructivas y por supuesto las condiciones particulares del entorno donde se reproduce, convirtiéndose académicamente en un estilo ecléctico, es decir que es una mezcla de estilos. Sin embargo, siempre existen rasgos creativos peculiares de cada estilo que permiten diferenciar uno de otro, estableciendo en cada época los estilos arquitectónicos más populares, siendo algunos de los más conocidos y utilizados de los últimos años, los siguientes.

Estilo Colonial Mexicano

Tiene su origen en la arquitectura vernácula de la época colonial en México, que a su vez fue una reinterpretación y adaptación de la arquitectura mediterránea y de la península ibérica a las condiciones climatológicas y a los materiales de construcción presentes en la entonces Nueva España. También influyó en su desarrollo la participación de artesanos y escultores indígenas, quiénes acostumbrados a labrar piedras más duras, pudieron trabajar una gran variedad de formas en la cantera, dándole una mayor riqueza decorativa.

Es un estilo arquitectónico que se ha mantenido constante desde hace más de dos siglos en nuestro país, y mantiene una influencia perdurable, pudiendo encontrarse construcciones de ladrillo, cerámica y concreto que emulan a las originales de adobe, barro y madera, conservando las formas características de este estilo, aberturas arqueadas, patios interiores, recubrimientos de barro, tragaluces, muros gruesos, cúpulas, bóvedas de ladrillo, uso de colores cálidos, gárgolas y detalles en piedra.

Estilo Mexicano Moderno

Nace de la interpretación de la obra arquitectónica de Luis Barragán, un arquitecto que adaptó rasgos de la arquitectura vernácula y colonial, al lenguaje de la arquitectura moderna, con el fin de crear una atmósfera relajante, cálida y hospitalaria, que estuviera en armonía con el entorno natural del paisaje mexicano. Rescata conceptos como el patio interior, los muros gruesos con propiedades aislantes y el uso de muros perforados o celosías (que se incorporan desde la influencia árabe en España), todos interpretados con líneas rectas, volúmenes macizos y ángulos rectos.

De la obra original de Barragán, evolucionó la forma más conocida de éste estilo, la cual fue popularizada por las obras de los arquitectos de la familia Legorreta, quiénes ampliaron el uso del color, con tonos más brillantes y también hicieron un mayor uso de las celosías y huecos en muros que crean juegos de sombras. A partir de aquí, éste estilo se ha popularizado sobre todo en construcciones con diseños sencillos, en las que se le otorga un mayor protagonismo al color y se contrasta el uso de grandes superficies lisas colocando huecos, ventanas y celosías.

Estilo Colonial Californiano

Es un estilo emparentado con el colonial mexicano, ya que sus orígenes son similares, al provenir también de la arquitectura vernácula de influencia española. Este estilo está más adaptado a los climas áridos del sur de California y el norte de México, siendo su principal distinción respecto del estilo colonial mexicano, en que se emplean características para adaptarse mejor a los climas calurosos, tales como, cubiertas inclinadas, que en la mayoría de los casos están recubiertas con tejas de barro, ventanas más grandes y colores más claros que reflejan la radiación solar, como lo es blanco o café claro.

Existen muchas variantes de éste estilo, desde el más tradicional que es muy similar a la arquitectura española y que incorpora detalles en piedra, hasta un estilo más modernizado, que tiene ciertas similitudes con el mexicano moderno, como el uso de líneas rectas, aberturas pequeñas y volúmenes macizos, pero combinándose con elementos tradicionales tales como las cubiertas inclinadas con tejas y las aberturas arqueadas. Por ello es también considerado el estilo ecléctico por excelencia, pues combina elementos de numerosos estilos, lo que le ha dado fama de ser un estilo “fácil” tanto de diseñar como de vender.

Estilo Minimalista

Uno de los estilos de más moda en años recientes, proviene de la arquitectura vanguardista de la primera mitad del siglo XX, de los trabajos de escuelas como la Bauhaus y el Racionalismo, teniendo a sus principales representantes en Mies Van der Rohe y Le Corbusier respectivamente. Es un estilo que se caracteriza por el rechazo total al uso de ornamentación, explorando la pureza de las formas, las cuales se mantienen con la menor complejidad posible, utilizando la iluminación para resaltarlas, en vez del color empleado en otros estilos.

Se procura el uso de ventanas largas y grandes superficies acristaladas, buscando en todo momento expresar una sensación de pulcritud y limpieza, con muy pocos objetos visibles, lo que incluso ha ayudado a propagar más el uso de éste estilo, ya que con una inversión, que valga la expresión, es mínima, se pueden obtener espacios agradables, en los que con sólo algunos objetos, se pueda crear una atmósfera de comodidad.

Estilo Futurista y/o Retro-Futurista

Proviene de numerosas influencias, desde los experimentos más aventurados de la arquitectura modernista de principios del siglo XX, pasando por el futurismo italiano y los estilos “googie” y “space-age” muy relacionados con la arquitectura de la década de 1960. Éste estilo se caracteriza por un uso de formas estilizadas, puntiagudas, dinámicas y con un gran dramatismo, así como por un amplio uso de colores metálicos e iluminación nocturna.

También es notorio el amplio uso de grandes superficies acristaladas, que combinadas con materiales metálicos y formas estilizadas transmiten una sensación de ligereza, limpieza y sofisticación. Se emplean sobre todo líneas rectas, ángulos afilados y formas con curvaturas leves que rematan en esquinas afiladas, como una forma de simbolizar formas aerodinámicas y ergonómicas. El uso de color es relativamente escaso y sólo se emplea para resaltar ciertos elementos, teniendo una mayor participación el uso de la iluminación.

Estilo Orgánico

La definición académica de un estilo arquitectónico orgánico es muy distinta a la definición popular, mientras que en el ámbito académico se refiere a una arquitectura muy enlazada al entorno natural independientemente de sus formas, la definición popular se refiere a una arquitectura de formas curvas, sin esquinas y que en ocasiones también aprovecha el entorno natural. Un exponente muy conocido de éste estilo en nuestro país es el Arq. Javier Senosiain, quien ha realizado numerosas obras, sobre todo en el ámbito habitacional, empleando formas curvas similares a las de conchas y animales marinos.

Sin embargo, el originador de éste estilo es el arquitecto catalán Antoni Gaudí, quien propuso diseños de formas curvas como una forma de crear una arquitectura que interpretara mejor los diseños de la naturaleza, ya que consideraba que era el mejor modelo a seguir en busca de la perfección. Por ello la característica principal de este estilo es prescindir totalmente de las líneas y ángulos rectos, empleando así mismo elementos naturales para integrarse al paisaje, que se suelen combinar con superficies multicolores, otorgando una apariencia alegre y singular.

Estilo Brutalista

Éste estilo no es nada popular en viviendas, sin embargo suele estar muy asociado con edificaciones institucionales, ya que transmite una sensación de uniformidad, poder y masividad. Su nombre viene de la característica principal de sus acabados, que es el material aparente, el cual en la mayoría de los casos es el concreto, lo que en francés se conoce como “betón brut” o “cemento crudo”. La razón de que sea una expresión francesa la que denomine a éste estilo, es que se encuentra basado en los trabajos tardíos de Le Corbusier y otros arquitectos racionalistas, que en el afán de llegar a una mayor pureza de formas y trazos geométricos, prescindieron totalmente del color y de los acabados relacionados a éste.

Las edificaciones brutalistas destacan por su rapidez de construcción al no emplear casi acabados ni colores, por la masividad de sus volúmenes y también por la atmósfera que generan en su entorno, que si bien puede ser de calma y sencillez, muchos observadores la sentirán de pesadumbre, tristeza y suciedad. Por ello es un estilo difícil de emplear y probablemente el menos popular de los que mencionamos en éste artículo, sin embargo lo hemos incluido por la amplia difusión que ha tenido en la construcción de edificaciones gubernamentales e industriales, que forman parte significativa del paisaje de nuestras ciudades.

Evidentemente los estilos arquitectónicos populares son mucho menos estrictos en su aplicación que los estilos académicos, y lo que para un observador puede ser un estilo, para el otro puede ser un estilo completamente distinto, así mismo, siempre está presente el eclecticismo o mezcla de estilos, que muchas veces depende del sello personal del diseñador, de los gustos particulares del solicitante o de las influencias del entorno ya construido.

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