En un mundo de dualismos y contrastes, estamos acostumbrados a clasificar cualquier cosa en categorías muy específicas y el diseño de las edificaciones que nos rodean o que conocemos no es la excepción, siendo de muy amplio conocimiento público la existencia de dos grandes grupos de diseños arquitectónicos, los “funcionales” distinguidos por sus líneas rectas y formas angulosas; y los “orgánicos”, que se distinguen por sus formas curvas, no convencionales y a menudo extravagantes y fáciles de recordar.

La línea curva, a diferencia de la línea recta no es un recurso tan utilizado en la creación de formas arquitectónicas y constructivas, por el hecho de que implica el uso de componentes constructivos (vigas, entrepisos, tabiques, etc.) que están fabricados por norma, en formas rectas y ortogonales (con ángulos de 90°) y que para lograr formas curvas deben someterse a numerosas modificaciones que vuelven más costosas ésta clase de edificaciones.

Sin embargo, en un mundo de edificaciones “cuadradas”, el recurso de las formas curvas contribuye a crear elementos excepcionales, variados, alegres y originales que rompen la monotonía de las líneas rectas, así también las formas curvas se inspiran mejor en la naturaleza y tienen un mayor valor artístico que por ejemplo, inspiró las creaciones de grandes arquitectos tales como Antoni Gaudí que describía a la línea recta como “la línea dura del hombre” y a la línea curva como “la línea que es de Dios”, señalando en ella la perfección de su diseño; o como Oscar Niemeyer, que la describió como “la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar y en el cuerpo de la mujer preferida”.

La Inspiración Naturalista

Las formas geométricas rectas, son sin duda alguna un producto del pensamiento, racional, lineal y matemático del ser humano. En las formas de la naturaleza, y sobre todo en las de los seres vivos, las líneas rectas son muy escasas y los ángulos rectos prácticamente no existen; hay quienes defienden que la idea de adaptarse a líneas de diseño con elementos curvos, es una forma de que el ser humano regrese a su naturaleza propia, a sus elementos primigenios. Es de amplio conocimiento que los primeros seres humanos de los que se tiene registro de existencia, habitaron en cuevas, árboles y otras clases de refugios naturales en los cuales no había línea recta alguna.

La arquitectura de las culturas antiguas empleaba la fuerza natural de las formas curvas para sostenerse (De Izq. a Der. Tipi de los nativos americanos, Yurta de Mongolia, Casa tradicional maya del sureste de México e Iglú esquimal)
La arquitectura de las culturas antiguas empleaba la fuerza natural de las formas curvas para sostenerse (De Izq. a Der. Tipi de los nativos americanos, Yurta de Mongolia, Casa tradicional maya del sureste de México e Iglú esquimal)

Incluso las arquitecturas más primitivas conocidas por el ser humano, tales como el Iglú esquimal, la Yurta mongola o el Tipi de los indígenas americanos, tienen en común que la base de su construcción, es el círculo y no el cuadrado, lo que les confiere un soporte estructural muy sencillo y funcional. No es hasta que el ser humano aprende a trabajar otros materiales más elaborados, tales como la piedra, el adobe o el ladrillo que se empiezan a crear construcciones basadas en líneas rectas, lo que llegó a su apogeo desde inicios del siglo XX con las cubiertas planas que le confieren su apariencia distintiva a la arquitectura moderna.

Precisamente este alejamiento de las formas naturalistas es lo que ha inspirado a algunos arquitectos a crear diseños que a pesar de emplear materiales “rectos” consiguen una apariencia más naturalista que se busca sea más amigable con el usuario a partir de alguna o varias de las siguientes características:

  • Edificaciones semi-enterradas que se combinan con el paisaje
  • Uso de colores vivos y cálidos
  • Diseño a base de cubiertas curvas y cascarones, evitando el uso de columnas
  • Uso de patios interiores y elementos que integren vegetación en interiores
  • Conceptos arquitectónicos basados en formas vegetales o animales
Obras del arquitecto mexicano Javier Senosiain, las cuales se distinguen por su excelente integración con los elementos naturales y por sus formas curvas que recuerdan animales, plantas y a las cavernas en que habitaron los primeros seres humanos

La curva como instrumento de diseño geométrico

La fuerza de gravedad y las reacciones del comportamiento estructural, fieles al diseño de la naturaleza se comportan también como patrones curvos, así tenemos que la aplicación de una fuerza sobre un objeto lineal le producirá una deformación que lo hará curvo (por ejemplo una barra metálica apoyada en dos puntos se flexionará si le aplicamos peso en un punto medio). Éste principio de diseño ha sido aprovechado en numerosos elementos arquitectónicos, que van del arco (una flexión invertida), a la cúpula (estructura auto portante basada en la esfera) hasta delgados cascarones basados en curvas matemáticas (obtenidas por métodos geométricos), tales como paraboloides, catenarias y conoides.

Gaudí empleba no sólo la inspiración de las formas de los elementos naturales en sus diseños, sino que éstos tenían estructuras que actuaban de acuerdo a como actúa el empuje de la gravedad
Gaudí empleba no sólo la inspiración de las formas de los elementos naturales en sus diseños, sino que éstos tenían estructuras que actuaban en sentido contrario al empuje de la gravedad, maximizando su eficiencia (el cual se ejemplifica en la maqueta invertida de la primer imagen a la Izq.)

Éstas estructuras, son de bajo peso por metro cuadrado y con una capacidad muy superior  a la de una cubierta plana para cubrir grandes espacios, ya que no requieren de vigas y/o columnas intermedias para cumplir su objetivo, lo que las define como estructuras auto portantes. Desgraciadamente en un mundo de construcciones “cuadradas” como se mencionó anteriormente, los estándares arquitectónicos y los materiales de construcción disponibles en el mercado, han ocasionado que el costo de construcción y diseño de esta clase de estructuras sea mayor que al de las menos eficientes estructuras ortogonales.

Felix Candela fue un arquitecto e ingeniero que empleócurvas y superficies obtenidas mediante cálculos matemáticos (catenarias) y sucesiones de líneas rectas (parábolas) para crear cubiertas muy delgadas y sin embargo muy resistentes que podían cubrir grandes claros y que se aplicaron a diversas edificaciones (gasolineras, mercados, estaciones de metro, plantas industriales, templos, etc.)
Félix Candela fue un arquitecto e ingeniero que empleó curvas y superficies obtenidas mediante cálculos matemáticos (catenarias) y sucesiones de líneas rectas (parábolas) para crear cubiertas muy delgadas y sin embargo muy resistentes que podían cubrir grandes claros y que se aplicaron a diversas edificaciones (gasolineras, mercados, estaciones de metro, plantas industriales, templos, etc.)

Forma y Volumen

En la arquitectura actual, las cualidades artísticas y formales de las curvas se emplean para crear edificaciones de formas dramáticas, impresionantes y fuera de lo común, incluso al punto de que se ha llegado a usar esta clase de formas en demasía para proyectos nuevos, incluso en los construidos con fondos gubernamentales. Cabe destacar que con los avances actuales en software de diseño arquitectónico y cálculo estructural, se ha logrado crear nuevas formas más libres que no están basadas en curvas matemáticas o geométricas estrictas, sino que tienen formas más caprichosas, las cuales son conocidas popularmente como “blobs” (un término del idioma inglés que designa a las formas líquidas).

Los arquitectos contemporáneos emplean curvas no necesariamente estructurales (obtenidas mediante software de diseño) para crear edificaciones con formas originales y novedosas (De Izq. a Der., Museo Soumaya de Fernando Romero, Centro Cultural de Bakú, Azerbaiján de Zaha Hadid, Estadio Nacional de Beijing de Norman Foster)
Los arquitectos contemporáneos emplean curvas no necesariamente estructurales (obtenidas mediante software de diseño) para crear edificaciones con formas originales y novedosas (De Izq. a Der., Museo Soumaya de Fernando Romero, Centro Heydar Aliyev en Azerbaiján de Zaha Hadid, Estadio Olímpico de Beijing de Norman Foster)

Los edificios “blob” incluso han llegado a tales niveles de popularidad que se les conoce como la “blobitectura” (arquitectura de los blobs), un estilo de diseño que evoca a las formas animales o vegetales, teniendo en cuenta un concepto arquitectónico claramente formalista (la forma tiene un papel primario y la funcionalidad un papel secundario) en el que se aprovechan ciertos elementos estéticos para crear un entorno futurista, tales como materiales brillantes, transparentes y luminosos, tales como plásticos, metales y derivados de la madera.

Si bien, las edificaciones de formas curvas tienen una eficiencia menor debido al mayor espacio que ocupan en superficie y tienen unos costos de construcción mayores a los convencionales, que aunado a la dificultad que implica adaptar tecnologías a formas que no se pueden estandarizar, es de reconocerse su contribución artística y visual, como un firme recordatorio de que la obra arquitectónica, no sólo debe de enfocarse en los aspectos económicos y funcionales de la vida humana, sino también en nuestras facetas creativas.

Fuentes

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