Cualquier proyecto arquitectónico en su etapa de diseño supone un reto particular por el entorno en que se origina, por la formación y el gusto estético de sus diseñadores; y sobre todo por el entorno cultural, social y urbano que lo asimila. Es este trasfondo el que se convierte en el subconsciente colectivo de los usuarios de la edificación resultante, el cual interpreta en la diaria convivencia su particular visión de la arquitectura, la cual muchas veces contrasta de manera un tanto humorística con las visiones a veces demasiado académicas y solemnes con las que sus diseñadores le dieron forma.

Así es, si hay un juicio riguroso, al que un diseñador o arquitecto pueda realmente temer, es al juicio y a la visión de los “no-arquitectos”, todas las personas que cuentan con una visión configurada con otras variables determinadas por su formación profesional, por su gusto estético o por su archivo visual y mental, que asociará las formas arquitectónicas hasta éste punto desconocidas, con formas visuales que sí conozca. Para muestra de éste planteamiento, presentaremos algunos proyectos de diversas épocas y partes del mundo que han sido “víctimas” del imaginario popular que les ha dado una peculiar y humorística forma. A diferencia de muchas edificaciones que son diseñadas a partir de un planteamiento excesivamente formalista, cercano al de “esculturas habitables” de formas muy obvias e intencionadas, las edificaciones identificadas por el imaginario popular suelen ser motivo de cierta incomodidad para sus creadores.

Detalle de la fachada, un plano original y vista general de la Casa Milá, mejor conocida como "La Pedrera"
Detalle de la fachada, un plano original y vista general de la Casa Milá, mejor conocida como “La Pedrera”

1- “El garaje futurista” (Casa Milá o “La Pedrera”, España, 1910)

Antoni Gaudí i Cornet, fue un célebre arquitecto catalán que fue todo menos convencional. Se cuenta la anécdota de que sus profesores en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura en Barcelona se hallaban sumamente divididos sobre la idea de otorgarle o no un título profesional a quien podría ser un gran genio o simplemente un sujeto extremadamente loco. Precisamente las atrevidas y novedosas formas de sus proyectos, basadas en la naturaleza y en una aproximación creativa y original hacia el arte desprovista de la racionalidad y rectitud que empezaba a tomar la arquitectura del movimiento moderno; muy pronto le ganaron fama y con ella le llegaron encargos de algunas familias pudientes de la época, de entre las cuales la familia Milá le encargó la construcción de un edificio en el Paseo de Gracia, una de las avenidas más importantes de Barcelona, donde el piso principal sería empleado por la familia Milá como residencia y el resto del edificio se destinaría a renta para departamentos y comercios.

Caricaturización de "La Pedrera" (al centro) y dibujos de cómo se imaginaban vehículos voladores y naves espaciales a principios del siglo XX
Caricaturización de “La Pedrera” (al centro) y dibujos de cómo se imaginaban vehículos voladores y naves espaciales a principios del siglo XX

Para la construcción de éste ambicioso proyecto, Gaudí propuso un edificio de varias plantas con una fachada en cantera labrada con unas caprichosas formas naturalistas y con un gran lujo de detalles. La esquina del Paseo de Gracia y la calle Provenza ayudó a contar con un amplia fachada que se aprovechó para instalar grandes ventanas y balcones con columnas y balcones de hierro forjado artísticamente, lo que creaba un conjunto detallado sin llegar a ser saturado, que al labrar complejos bloques de piedra, dio la forma de una piel tridimensional con grandes huecos, lo que en el imaginario popular fue interpretado en una jocosa ilustración de los periódicos de la época como un garaje para naves futuristas movidas por una especie de remos, una visión de la ciencia ficción temprana de cómo pudiesen ser los viajes espaciales en naves similares a barcos voladores.

2- “Un apilamiento de lavadoras” (Torre de Cápsulas de Nakagin, Japón, 1970)

Anteriormente ya tratamos éste interesante proyecto del arquitecto japonés Kisho Kurokawa al incluirlo en una recopilación sobre varios proyectos arquitectónicos que se adelantaron a su época tanto por su construcción como por su diseño. Concebida como una edificación modular de fácil mantenimiento, la torre de Cápsulas de Nakagin se encuentra ubicada en una de las zonas más densas de Tokio, donde se pensó como una habitación temporal para los “conmuters”, personas que viven en zonas suburbanas y trabajan en zonas metropolitanas y necesitaban una vivienda lo más cerca posible a su centro de trabajo. Fruto de esta concepción, Kisho Kurokawa imaginó a estas viviendas de estancia temporal como casas para pájaros, animales que se mantienen en movimiento constante y que acostumbran migrar grandes distancias a lo largo de su vida.

Cápsula de vivienda restaurada recientemente, vista general y detalle de la fachada de la Torre de Cápsulas de Nakagin en su estado actual; el parecido con lavadoras de ropa es evidente
Cápsula de vivienda restaurada recientemente, vista general y detalle de la fachada de la Torre de Cápsulas de Nakagin en su estado actual; el parecido con lavadoras de ropa es evidente

El sistema constructivo para ésta edificación, se pensó para ser de rápida construcción, fácil mantenimiento y ligereza, que permitiera reemplazar habitaciones y espacios completos como módulos integrales, para lo cual se ideó una construcción en estructura de acero recubierta de paneles metálicos compuestos, pintados en color blanco; materiales resistentes, ligeros y eficientes.  La elección del material, aunado a la forma circular de las ventanas (que en vez de emplear cortinas se cerraban mediante un disco de papel plegado similar a un abanico), pensadas para darle a la fachada una estética innovadora, crearon una forma que inmediatamente en el imaginario popular se asoció con la imagen de una típica lavadora de ropa de carga frontal. Para bien o para mal, ésta identificación de la obra de Kurokawa, permitió que se volviera más conocido su trabajo y el de otros arquitectos asociados al movimiento metabolista, incluso fuera de su país de origen.

Teatro de la Ópera de Sydney durante su construcción (1968)
Teatro de la Ópera de Sydney durante su construcción (1968)

3- “Tortugas apareándose” (Teatro de la Ópera de Sydney, Australia, 1973)

El teatro de la Ópera de Sydney es actualmente uno de los principales símbolos de la ciudad portuaria de Sydney e incluso de toda Australia; es todo un referente de la arquitectura del siglo XX al tener una forma muy novedosa en sus cubiertas y también muy recordada incluso por personas que no tienen mucha relación con la arquitectura. Para su diseño se convocó a un concurso internacional desde el lejano año de 1955, en el cual se presentaron propuestas de arquitectos de todas partes del mundo. La privilegiada ubicación del terreno en que se asentaría el futuro teatro permitiría que el edificio fuese observado prácticamente desde cualquier punto de la bahía de Sydney. Éste punto fue explotado al máximo por la propuesta del arquitecto de origen danés Jørn Utzon, quien ideó un concepto de “finas conchas de concreto”, cascarones estructurales autoportantes, cuyas formas fueron solucionadas estructuralmente al dividir la superficie de una esfera.

Tortugas apareándose, relieve escultórico que demuestra la obtención del concepto arquitectónico a partir de una esfera y dibujo elaborado por estudiantes de arquitectura como parodia
Tortugas apareándose, relieve escultórico que demuestra la obtención del concepto arquitectónico a partir de una esfera y dibujo elaborado por estudiantes de arquitectura como parodia

En la idea de concebir la cubierta a manera de conchas, es evidente la influencia del entorno, que al encontrarse en un ambiente marítimo se relaciona con las formas estilizadas de embarcaciones y animales marinos. Precisamente la relación del entorno marítimo con ésta obra arquitectónica se convirtió en el punto de partida para su análisis formal desde diversos enfoques, por ejemplo de parte de sus detractores recibió el apodo de “el yate más caro del mundo” al señalar las enormes dificultades económicas, políticas y estructurales que se tuvieron que superar para llevar a buen término el proyecto. Pero de todas, fue la visión de los estudiantes de arquitectura de la localidad, la mejor elaborada y sustentada formalmente al describir las conchas de la cubierta como conchas de tortugas, que al encontrarse en ese arreglo recuerdan muy acertadamente a unas tortugas apiladas unas sobre otras, precisamente en la posición que emplean para su apareamiento.

Obras varias del arquitecto Frank Gehry, donde plasma su sello personal con formas abigarradas y exóticas
Obras varias del arquitecto Frank Gehry, donde plasma su sello personal con formas abigarradas y exóticas

4-“Papel arrugado” (Obras varias de Frank Gehry, años 1970 – actualidad)

El concepto del imaginario popular, temido por los arquitectos a través de los ejemplos que hemos visto anteriormente va de la mano con otra “pesadilla” aún más temida por cualquier arquitecto, ya que a diferencia del imaginario popular, no es un problema derivado de la crítica externa, es más ni siquiera por parte de la crítica de los propios compañeros del gremio sino un problema autogenerado que además es un riesgo en el que cualquier profesional de la arquitectura o el diseño puede caer…ser víctima de su propio estilo. Y es que es un problema muy difícil de evitar, la exigencia constante de crear conceptos nuevos, que “no se parezcan a nada”, vamos, de crear “algo nuevo bajo el sol” tiene a arquitectos y diseñadores de todas partes del mundo tratando de crear formas que llamen la atención aún si lo deben hacer de manera bizarra o irreverente; y si hay alguien que ha sabido volverse conocido en la escena arquitectónica por crear proyectos de esta clase es el arquitecto Frank Gehry.

Frank Gehry retratado en la serie animada "The Simpsons" encuentra su concepto arquitectónico (izq.), aspectos del Museo Guggenheim de Bilbao (der.)
Frank Gehry retratado en la serie animada “The Simpsons” encuentra su concepto arquitectónico (izq.), aspectos del Museo Guggenheim de Bilbao (der.)

Una forma simple de darse cuenta del nivel de penetración en el imaginario popular de las creaciones de éste peculiar arquitecto canadiense, nacionalizado norteamericano, célebre por obras como el Museo Guggenheim de Bilbao (España) o la “Casa Danzante” en Praga (Rep. Checa); es que apareció como invitado en la popular serie de animación norteamericana “The Simpsons”, producida por Matt Groening, en dónde un capítulo es dedicado a describir cómo es contratado por la ficticia ciudad de Springfield, hogar de los célebres personajes amarillos, para que diseñe y construya un centro cultural con su muy personal estilo (en una escena se parodia como obtiene el concepto arquitectónico a seguir al encontrar un plano arrugado tirado en el suelo), que funcione a manera de avatar y símbolo de la ciudad, como una forma para promover el turismo y volver más conocida a la ciudad, parodiando en cierta forma a Bilbao y su Museo Guggenheim, cuyos admiradores incluso afirman que ayudó a eliminar la mala imagen que tenía la ciudad como víctima frecuente de los atentados del grupo separatista vasco ETA; convirtiéndola en un lugar más amigable para las expresiones artísticas.

A manera de conclusión, es importante recalcar que la visión popular de la arquitectura, la visión de los “no-arquitectos” es un concepto muy importante que debe ser tomado en cuenta en el diseño de cualquier proyecto; la arquitectura es, y debe de ser un bien de utilidad social accesible a todas las personas por igual. El hecho de que una edificación se convierta en “víctima” del imaginario popular no es siempre un aspecto negativo de la misma (en éste artículo la opinión de si son buenos o malos los proyectos plasmados como ejemplo, la dejamos en manos de nuestros lectores), incluso, cuando un proyecto es bueno, es una muestra en cierta forma del cariño y el valor sentimental que una comunidad, una ciudad o un país le pueden dar a una obra arquitectónica que los representa. Esperamos que este artículo sirva para reflexionar sobre la importancia del trabajo de la arquitectura, un trabajo que debe de beneficiar y ayudar al buen desarrollo de todas las actividades y necesidades de los seres humanos; en sí, un elemento que nos permita modificar nuestro entorno para convertirlo en un mundo mejor, más confortable, más ordenado y más saludable.

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