Cuando ya existe una idea para hacer un proyecto arquitectónico surge la inevitable pregunta de ¿Con que lo vamos a construir? En éste articulo presentamos los pros y contras de los sistemas constructivos de uso mas común en México  y en qué circunstancias tienen unos mejores ventajas sobre los otros. Realmente no existen malos o buenos materiales o sistemas constructivos, sino que las circunstancias particulares de cada proyecto hacen más conveniente el uso de unos sobre otros.

La arquitectura siempre debe buscar como objetivo primordial, estar en armonía con el entorno en que se asentará un proyecto; es por esto que siempre debe de considerarse cuál es la oferta de materiales que ofrece cada lugar en particular. El tiempo y distancia de traslado de un material al sitio de una obra incide directamente en su costo, que puede ser económico o también ambiental y social. Es por ello que siempre hay que evaluar qué materiales se producen cerca o es más fácil llevar al lugar de la obra. Por ejemplo, en una zona boscosa es mucho más fácil construir con madera y en una zona montañosa es más fácil construir con piedra.

Cualquier persona que haya visitado varias obras en construcción habrá notado que hay numerosas similitudes entre unas y otras, aun cuando el resultado arquitectónico final de una y otra obra sea de un estilo completamente diferente. En México desde hace ya varias décadas, existe un material que ha tenido un profundo arraigo en obras de todos los niveles que va más allá de sus aplicaciones muy específicas…el cemento, utilizado muy comúnmente en la forma de concreto para la creación de estructuras. Desde las artesanales cimbras empleadas en las pequeñas construcciones, hasta los grandes componentes prefabricados que empiezan a hacerse un hueco fuera de su ámbito tradicional de aplicación que es la obra civil e industrial; el concreto es uno de los materiales de construcción “consentidos” de México.

Esta situación no es producto de la casualidad sino que se origina por varios factores, desde el hecho de que en México tengan operaciones la mayoría de las grandes empresas cementeras del mundo, varias de ellas originarias de nuestro país; hasta el hecho de que haya sido un material fundamental para la gran expansión en cuanto a construcción de vivienda que se ha vivido a partir de la segunda mitad del siglo XX. Sin duda el concreto es un material que nos ofrece muchas ventajas, es resistente al fuego (por ejemplo en México son mucho menos comunes los incendios de viviendas que en Estados Unidos, donde se construyen más con madera), es durable, resistente al agua e higiénico. A pesar de ello, el concreto también tiene algunas desventajas, las estructuras hechas con éste material son bastante voluminosas, tiene muy poca resistencia a la tensión y no aísla bien del frío; por ello es importante saber que existen otros materiales también muy buenos con otras ventajas que es necesario también conocer y apreciar para hacer la mejor elección antes de iniciar una obra.

Por ejemplo; uno de los materiales con más futuro en la industria de la construcción es el acero, tanto como refuerzo del concreto, como sólo, en la forma de perfiles estructurales, es un material muy resistente a la tensión y que permite la creación de formas arquitectónicas más estilizadas, ahorrando espacio y permitiendo crear estructuras más ligeras, algo fundamental en lugares en donde el terreno no puede cargar cimentaciones muy pesadas. Además el acero facilita el ensamble de componentes prefabricados más ligeros, que en una realidad en la que cada vez se dispone de menos tiempo, permiten ahorrarlo y lograr resultados más rápidos. Obviamente el acero también tiene sus desventajas, a diferencia del concreto, requiere de mano de obra y herramienta muy especializada para trabajarse; es poco resistente al fuego, puede sufrir de corrosión y tiene poca resistencia estructural a la compresión, lo que lo hace poco adecuado para estructuras que deban soportar mucho peso.

Incluso en una era de gran industrialización como la nuestra; los materiales “orgánicos” también tienen cabida, tales como la madera y sus derivados; o incluso la paja y el adobe. A pesar de que su obtención implica la tala de grandes extensiones de bosques (en el caso de la madera), el establecimiento de adecuadas políticas ambientales puede lograr que se repare el daño ecológico sembrando más árboles, permitiendo que este recurso se vuelva renovable. La madera tiene numerosas ventajas, suele ser más económica que otros materiales, es fácil de trabajar en muchas formas y además tiene una buena apariencia que contribuye a hacer edificaciones estéticamente más agradables.

Al tener un conocimiento de los diversos materiales de construcción, sobre sus ventajas y desventajas, podemos formar un mejor criterio de su elección para cada obra en específico, teniendo también en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Como se dijo anteriormente, los materiales que se obtienen más cerca del sitio de una obra son más fáciles de trasladar y son también más ecológicos, ya que su transporte requiere de un menor gasto de combustible.
  • Entre mayor es el tamaño de una obra, la prefabricación de componentes se vuelve más económica, producir un cierto número de piezas iguales para distintas aplicaciones es más rápido y barato que producir el mismo número de piezas diferentes.
  • El entorno natural es fundamental en la elección de los materiales, por ejemplo; en áreas de climas húmedos el concreto tiene ventaja sobre el acero y la madera; en espacios reducidos el acero tiene ventaja y en lugares de climas extremosos la madera o el adobe contribuyen a crear edificaciones con características más térmicas.
  • Se deben emplear los materiales más fuertes y duraderos para los componentes principales, tales como la estructura y los envolventes exteriores y se deben emplear materiales más ligeros cuando se dispone de poco tiempo para completar la obra y para diseños que requieren de cambios y adaptaciones constantes para mantener una funcionalidad óptima (p.e. muros divisorios).
  • En cualquier sistema constructivo, sobre todo en los más avanzados, al elegirlo se debe dedicar tiempo a investigar si existe suficiente mano de obra calificada o si es fácil para los encargados de cada proceso constructivo, comprender y llevar a cabo sus tareas.

Resumiendo lo que se dijo al principio del artículo, no existen buenos o malos sistemas constructivos o materiales, sino que su buen desempeño en una obra depende de las necesidades arquitectónicas y constructivas de cada proyecto en específico por lo que es vital contar con un buen criterio al elegir este punto tan importante del cual depende mucho la forma definitiva que una edificación podría tener.

1 Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *