La lavandería es un espacio muchas veces olvidado y reducido dentro del proyecto arquitectónico y también es el espacio que más veces hay que sacrificar para dárselo a otras áreas de la vivienda en aras de aprovechar mejor los metros cuadrados disponibles. No obstante, la lavandería es un espacio que tiene su importancia dentro de cualquier vivienda, pues es un espacio que contribuye a la limpieza a higiene de los habitantes de una vivienda, al darles la posibilidad de contar con ropa y otros textiles limpios. Aunado a eso, la lavandería también es el espacio ideal para guardar los artículos y productos de limpieza, necesarios para el mantenimiento del orden y de la higiene al interior de cualquier espacio arquitectónico. Por ello, en este artículo damos algunos consejos de cómo obtener un espacio funcional y que a la vez no signifique sacrificar el espacio que necesitan otras estancias de la vivienda.

Dimensiones del mobiliario y equipo mas común en una lavandería
Dimensiones del mobiliario y equipo mas común en una lavandería

Para comenzar es muy importante determinar qué equipos y mobiliario se requieren dentro de una lavandería y sus medidas. El equipo principal e imprescindible es por supuesto una lavadora y dependiendo del clima del lugar o de las preferencias de los usuarios será opcional el uso de una secadora; éstos equipos pueden comprarse por separado o en un equipo integrado conocido como “centro de lavado” que ahorra espacio en planta integrando dos compartimientos para lavado y secado. También existen “lava-secadoras” que en un solo compartimiento combinan ambas funciones, sin embargo todavía no son tan comunes en México.

Otro equipo muy empleado en la lavandería es el lavadero, que en su forma más tradicional está hecho en granito o concreto y sirve para tallar y lavar a mano; lo que lo vuelve muy útil para lavar prendas delicadas o demasiado sucias antes de que entren en la lavadora. Por último, tras lavar la ropa y ponerla a secar, se requerirá plancharla, para lo cual es necesario considerar un espacio amplio para ésta actividad, la cual se puede hacer también en un espacio anexo a la cocina en caso de que falte espacio dentro de la lavandería.

Normalmente cuando no existe espacio en planta para que la lavandería sea una habitación aparte, se suelen incorporar sus equipos a la cocina o se colocan en el patio; alternativas que no son muy recomendables ya que la naturaleza de las actividades realizadas dentro de la cocina genera olores, altas temperaturas y otros factores que pueden afectar el proceso de lavado de la ropa; en el caso de los patios, equipos tales como lavadoras y secadoras suelen ser afectados por la intemperie, reduciendo su durabilidad. Entonces, una buena alternativa es colocar los equipos de la lavandería en closets o armarios que pueden situarse en pasillos de circulación, cocheras cerradas o en cualquier espacio cerca de baños o recámaras, que es de donde la ropa sucia sale para lavarse y regresarse limpia. En éstos espacios se pueden colocar puertas corredizas que oculten la lavandería cuando no se emplee y también algunos estantes y repisas para guardar productos de limpieza y otros productos importantes para el hogar.

Por último, pero no menos importante es el aspecto de las instalaciones, se debe ubicar a la lavandería cerca de otros espacios que compartan las instalaciones de gas (secadora), agua y drenaje (lavadora y lavadero), tales como baños y cocinas. Cada proyecto arquitectónico plantea retos particulares en cuanto a distribución de espacios, sin embargo con un diseño eficiente y con la asesoría adecuada es posible obtener espacios funcionales y que respondan adecuadamente a las necesidades de sus usuarios, por lo que invitamos a nuestros lectores a que nos expresen sus dudas y comentarios al respecto.

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