El concepto de arquitectura sustentable implica el uso racional y eficiente de los recursos naturales en las obras arquitectónicas para reducir el impacto ambiental, mejorando la calidad de vida de sus habitantes y usuarios. Muchas personas creen que éste objetivo sólo se puede lograr con sistemas de muy alto costo, tales como generadores independientes de energía o sistemas para reprocesamiento de desechos; cuando la verdad es que hay muchas otras prácticas que incluso sin costo adicional pueden ayudarnos a diseñar, construir y mantener edificaciones más amigables con el medio ambiente.

Uso sustentable de los materiales

La elección de los materiales y sistemas constructivos es un punto crucial en el logro de edificaciones más sustentables, ya que su producción, transporte y procesamiento; constituyen un gran porcentaje de la huella ecológica de una edificación, es decir, del gasto de recursos naturales y de la contaminación e impacto ambiental que ésta producirá a lo largo de su vida. Algunos criterios importantes para que los materiales nos ayuden a que una edificación sea más sustentable son:

  • Dar preferencia a los materiales que se producen más cerca del lugar de la obra sobre los que se producen más lejos; además de reducir el costo y tiempo necesarios para su traslado, emplear materiales más fáciles de obtener cerca de la obra reduce enormemente el gasto de energía y combustibles fósiles necesarios para su transporte, reduciendo la contaminación ambiental y ahorrando energía y combustibles que resultarán útiles para otras aplicaciones.
  • Aprovechar el acabado y apariencia natural de los materiales; lo cual no solamente reduce costos y tiempo de construcción, sino que evita el uso de otros productos para darle acabado, sobre todo pinturas con solventes, que son particularmente perjudiciales para el medio ambiente.
  • Preferir los materiales reciclados y reciclables; existen muchos productos que en su elaboración reaprovechan desperdicios y que además suelen tener un precio menor que los elaborados totalmente con materias primas nuevas.
  • Emplear los recursos naturales con responsabilidad, sobre todo el agua, evitando su desperdicio y contaminación durante la obra, lo cual se puede lograr reduciendo en lo posible el uso acabados y materiales que requieran de mucha agua para prepararse (pastas, concreto, cerámicas que requieran remojo previo, etc.).

Diseño amigable con el medio ambiente

Los procesos de diseño arquitectónico, al ser los responsables de la forma definitiva de una edificación; serán de ayuda para reducir al mínimo el impacto ambiental, siendo éstas algunas consideraciones ambientales:

  • Diseñar en base a la topografía existente, evitando hacer grandes cortes de terreno, ya que además de reducir costos en terracerías, acarreos y material de relleno; se evita el deterioro del paisaje.
  • Distribuir los espacios arquitectónicos de acuerdo al asoleamiento y los vientos dominantes; lo que ayudará a mejorar el clima del interior, reduciendo gastos en climatización e iluminación artificial.
  • Diseñar lo más cerca posible entre sí a todos los espacios arquitectónicos que consuman agua, tales como baños, cocinas y lavanderías; ya que esto reduce la cantidad de energía necesaria para mantener la temperatura y presión del agua.
  • Incorporar a los árboles y a la vegetación circundante en el diseño; ya que no solamente contribuyen a embellecer y dar vida al diseño, sino que proporcionan otros beneficios tales como oxígeno y sombra que se traducen en aire más limpio y mejor clima.

Ahorro de agua y energía

Una edificación ya construida, a lo largo de la vida tendrá un impacto ambiental constante, aparte del que ya produjo durante su construcción; ya que consumirá constantemente recursos tales como agua y energía. La clave para aprovechar mejor estos recursos y reducir su desperdicio, se encuentra en las instalaciones, las cuales requieren de un diseño que asegure un funcionamiento óptimo, para lo cual éstos son algunos consejos:

  • Aparte de situar lo más cerca entre sí a todos los espacios arquitectónicos que consuman agua (como se mencionó más arriba), es importante situar éstos espacios lo más cerca posible de las acometidas de agua y drenaje, lo que ahorrará material para las tuberías, evitando recorridos muy largos que le quiten temperatura y presión al agua.
  • Instalar sistemas para la canalización de agua pluvial (de lluvia), evitando que se contamine, ya que ésta puede reaprovecharse para riego e incluso para consumo mismo de la edificación.
  • Diseñar ventanas más grandes y distribuir los espacios arquitectónicos de tal manera que reciban un mayor asoleamiento, evitando que consuman electricidad durante el día para su iluminación.
  • Emplear iluminación basada en leds y tubos fluorescentes de bajo consumo; actualmente el mercado ofrece incluso alternativas que proveen de una luz más cálida, similar a la de los tradicionales focos incandescentes.
  • Si se van a emplear sistemas de climatización, evitar poner ductos al exterior, o en su defecto aislarlos adecuadamente para que el aire no pierda temperatura durante su recorrido.

En conclusión, éstas prácticas son fáciles de implementar en cualquier edificación nueva o existente y además nos ayudarán a aprovechar mejor otros sistemas o técnicas más elaboradas para ahorrar energía, tales como paneles solares, generadores de viento o sistemas de reaprovechamiento de agua; lo que se traduce no solamente en la reducción de gastos durante la construcción y vida útil de una obra arquitectónica, sino en un medio ambiente más sano y mejor.

Fuentes

  • Arredondo, Celia “Manual de Vivienda Sustentable” Trillas, México, 2013

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